Costa dos Castros debe su nombre a la sorprendente concentración de castros, poblados de la Edad del Hierro, en este tramo de costa. ¿Cómo eran las personas que los construyeron? ¿Tenían relación con culturas de otras partes de la Europa atlántica, como los celtas? La arqueología puede ayudarnos a encontrar las respuestas.

La cultura castreña, o castrexa en gallego, se corresponde con el periodo de la Edad del Hierro en el noroeste de la Península Ibérica. Se desarrolla en un territorio que coincide prácticamente con lo que luego sería la provincia romana Gallaecia y posteriormente Galicia.

La expresión “cultura castrexa” se consolida en los años 80. Con él se pretendía apartar una interpretación en clave céltica de esta cultura. Así se elimina cualquier interpretación nombrando una cultura a través de su tipo de poblado principal: el castro.

Actualmente el debate celtista sigue muy vivo tanto entre investigadores como en las redes sociales. Algunos autores prefieren conceptos como cultura galaica, Galicia céltica o Edad del Hierro en Galicia para referirnos a este periodo.

Cuando el territorio se transformó en identidad

Pese a que existen ciertas diferencias según los autores, se considera el inicio de la Edad del Hierro en Galicia en torno al siglo VIII a. C., hace unos 3.000 años. El elemento que mejor define el paso de la Edad del Bronce a la Edad del Hierro es la sedentarización sobre el paisaje.

Fue en la Edad del Hierro cuando las comunidades crean los primeros poblados permanentes y definitivos, con una idea de pertenencia al paisaje y seguramente de identidad. Los castros son poblados fortificados y monumentales que destacan en un territorio. Las murallas, visibles desde lejos, son carteles que dicen “éste es mi territorio”. Los edificios, por primera vez construidos en piedra, una declaración de que las siguientes generaciones los sigan ocupando.

¿Cómo era la sociedad castrexa?

Aunque sus edificios los construían en piedra, no significa que su cultura también fuese grabado en piedra. Quedan muchas preguntas sin resolver sobre cómo eran las personas que vivían en los castros. Durante los ocho siglos de cultura castrexa hasta la ocupación romana en el siglo I d.C., nos encontramos con una sociedad dinámica y en continuo cambio.

Los castros varían según su función. Nada tienen que ver los castros costeros – mucho más dinámicos, por recibir la influencia del comercio y de los pueblos navegantes – con los del interior, situados en paisajes más cerrados en si mismos.

Muy diferente es un castro de los momentos iniciales – situados en altura, lejos de los cultivos en un afán de protección – de los castros posteriores, en posiciones más abrigadas y cercanas a los recursos.

Hay castros asociados a recursos muy específicos como las minas, castros relacionados con la producción agrícola, asentamientos portuarios vinculados al comercio o incluso, castros que eran auténticas ciudades de la época, los oppida, que actuarían como verdaderas capitales y centros de poder. Un ejemplo es el yacimiento de Santa Trega en A Guarda, que limita con Costa dos Castros.

¿Cómo nos ayuda la arqueología?

Nuestro conocimiento sobre la Edad del Hierro en Galicia está en continua revisión, sobre todo gracias a los nuevos hallazgos de los últimos diez años que están haciendo cambiar profundamente nuestra perspectiva…

En 2010 se encuentra en A Lanzada (O Grove) una factoría de salsamenta de pescado (tipo salsa garum) del siglo IV a.C. Este hallazgo muestra una influencia púnica y mediterránea antes de la llegada de Roma mucho más intensa de lo que se pensaba.

Siempre existió la idea de la cultura castrexa como una sociedad igualitaria y con tendencia a lo comunal. Sin embargo, cada vez que hay más pruebas que indican lo contrario, como los resultados de la excavación en Monte do Castro (Ribadumia) entre 2010 y 2014. En este castro los arqueólogos se encontraron con una sociedad más jerarquizada de lo esperado, con espacios diferenciados dentro del poblado para las diferentes clases sociales.

Actualmente se está realizando un gran proyecto de excavación en Santa Trega, uno de los castros más grandes de Galicia. Lo que se está encontrando es sorprendente ya que está llevando el origen del poblado al siglo IV a.C., o incluso antes, según los últimos análisis radiocarbónicas. Esto es, ¡cuatro siglos antes de lo esperado!

Una oportunidad única para la investigación

Estos son tan sólo tres ejemplos de cómo está cambiando nuestro conocimiento de todo un periodo. Creemos que Costa dos Castros y su paisaje arqueológico excepcional puede contribuir a esta revisión conjunta de la Edad del Hierro en Galicia y en la Europa atlántica.

Tenemos doce castros en tan sólo siete quilómetros de costa; unos en altura dominando el Atlántico, otros en los valles, cerca de los terrenos de cultivo, y hasta un castro de gran tamaño cerca del puerto, seguramente la capital de este territorio en la que el comercio local e internacional debió jugar un gran papel.

Tenemos la oportunidad de entender cómo este paisaje, y la relación de sus habitantes con él, evoluciona a través de los siglos. Incluso podríamos cambiar nuestra visión de la Edad del Hierro. Y tú tienes la oportunidad de formar parte de ello.